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Mi primer año como mamá y emprendedora. 3 lecciones que aprendí

Este ha sido uno de los años más retadores de mi vida… 

Empecé el 2019 con mi hija Emily en brazos, sin entender muy bien cómo desempeñar el rol de mamá. 

Una mamá primeriza, expatriada y con mucha ilusión en su proyecto como emprendedora.

Debo confesar que me ha costado asimilar esta fase de mi vida porque tenía expectativas de mí misma que chocaron con la realidad.

En mi cabeza estaba una imagen de mamá emprendedora que con bebé en brazos, trabaja en su computador, se ocupa de la casa, escucha podcast o hace algún curso para auto-capacitarse o motivarse…

Una mamá que además se mantiene activa; sale a pasear todos los días con su bebé; lo lleva a cursos para que esté con otros niños; se mantiene informada sobre lo que es “recomendado” en cada etapa de su desarrollo.

Y que además, le queda tiempo para darse un poquito de amor cada mañana (con cosas básicas como bañarse, encremarse y arreglarse el pelo).

Yo no llego ni a la mitad.

Y querer cumplir con ese rol de súper mamá, emprendedora y ama de casa ideal solo me trajo frustración, agotamiento y estrés.

Lo que he ido entendiendo con dificultad es que en esta fase de mi vida soy la mamá que puedo ser:

Una mamá que cría a su hija en el extranjero. Con los recursos que tiene a la mano y sin una red familiar y social (que quizás sí tienen esas figuras de mamá que tanto admiro). 

Una mamá que al mismo tiempo tiene sueños propios y se siente orgullosa por todo lo que logra en el día. Por ella y por los suyos. 

Este artículo me salió del corazón y lo escribí pensando en las mamás emprendedoras como yo; en aquellas que quieren lanzarse al agua con niños en casa; y en las que ya emprendieron y tienen planes de tener bebés.

Estas lecciones no son solo mías y por eso deseo compartirlas.

LECCIÓN 1:

Las expectativas cambian y los planes se pueden ajustar a tu situación actual

Cuando retomé mi negocio mi hija tenía 3 meses y sufría de cólico del lactante (una pesadilla para los bebés y los papás).

Si eres mamá y has tenido un bebé con cólico entenderás de lo que hablo.

Si no, déjame decirte que es una situación difícil para todos en casa porque ves a tu bebé sufrir sin poder hacer más que consolarlo.

¿Por qué decidí volver precisamente en ese momento?

Honestamente, porque necesitaba desconectar de ese rol de mamá que me angustiaba y sentía que no llevaba muy bien. 

Aunque suene irónico, cada vez que me ponía frente al computador para escribir algún texto o atender a un cliente, me sentía de nuevo recargada.

Esa energía me dio la confianza para retomar mi negocio y desarrollar un plan para seguir facturando en el 2019…mientras cuidaba de Emily en casa.

Mi plan funcionó a medias.

Como era de esperarse, a medida que mi hija iba creciendo dormía menos, estaba más activa y demandaba más atención de mamá.

El resultado fue que mi energía y el tiempo que pude dedicarle a ese plan  fue decreciendo. Y con ello mi frustración porque no estaba dando la talla como esperaba.

Después de caer enferma de puro estrés y cansancio tuve que parar.  

Y en este punto fue clave hacer un proceso de introspección para revisar las expectativas que tenía de mí misma como mamá y emprendedora. 

Ese proceso me permitió entender que en esta fase de mi vida mi rol como mamá es dominante. Y por eso, mi tiempo y energía los invierto en mayor medida en el cuidado de mi bebé.

Eso no significa que así será para siempre, ni que mis otros roles estén muertos. 

Algunos están en pausa o los puedo ejercer con mayor restricción. Sin embargo, mantenerlos vivos depende solo de mí.

Si sientes que tu proyecto emprendedor es importante y estás en una situación similar, pregúntate:

  1. ¿Cómo te visualizas en un par de años cuando tengas de nuevo tiempo y energía para dedicarte a tu rol como emprendedora de forma más activa?
  2. ¿Qué puedes hacer ahora mismo para caminar en esa dirección?
  3. ¿Qué estás dispuesta a hacer (invertir o sacrificar) para avanzar hacia tu meta?

Estas preguntas me ayudaron a identificar que la meta que tenía antes de la llegada de Emily sigue allí.

Cada paso que doy en esa dirección, por pequeño que sea, me está llevando adonde deseo.

Eso sí, necesito aliados y aprender a delegar para alivianar cargas.

Y por último: ya no estoy dispuesta a negociar el tiempo que necesito para autocuidarme.

LECCIÓN 2: 

El mayor acierto en tu día es definir qué es prioritario y enfocarte en ello

Con Emily me di cuenta que estaba acostumbrada a decirle que sí a todo y a llenarme de tareas…que por cierto nunca acaban porque siempre sale algo nuevo.

Mi problema fue que puse mi autocuidado en el último lugar de esa lista de tareas.

Se me olvidó que para cuidar de mi hija y sacar adelante mi negocio, yo debo estar en buenas condiciones (físicas y mentales).

Así que una lección que se me ha quedado como un tatuaje es: 

Tu como mamá cuidadora, proveedora y protectora debes ser tu primera prioridad. Primero te cuidas, para después dar y ayudar.

El reto que tenemos quienes trabajamos desde casa es mantener esa balanza entre los deberes de casa, del trabajo y nuestro autocuidado.

Ahora con mi hija, la lista de quehaceres en casa se duplicaron (siempre hay ropa por lavar, algo que limpiar o por comprar). 

Lo que he tenido que entender es que no todo es URGENTE. 

Y si quiero tener espacio para mi autocuidado y mi negocio, lo tengo que poner como una prioridad.

Por eso, en mi rutina diaria a lo primero que le doy espacio es a mi cuidado personal y mi rutina de yoga.

Ese tiempo (a veces una hora, otras 15 minutos) me permiten empezar el día con buen ánimo (aunque la noche no haya sido la mejor).

Y cuando me dispongo a trabajar trato de que ese tiempo sea lo más productivo posible.  

Mi tiempo y energía son limitados y si voy a invertirlos en mi negocio tiene que valer la pena.

Si estás en un punto similar te recomiendo que antes de planear tu rutina tengas claro: 

  1. Prioridades en casa: qué actividades debes hacer (sí o sí) en el día para cuidar de tí, de tu bebé y para mantener a flote tu hogar.
  2. Prioridades en el trabajo: qué actividades puedes hacer en el día a día que te lleven hacia dónde deseas. Ten en cuenta que sean actividades que estén conectadas con tus objetivos económicos y de posicionamiento.

Por favor, no olvides incluir actividades que te reconforten para que no te quedes sin pilas en el camino.

Y ten presente que cualquier proyecto o actividad que no esté relacionado con tus objetivos deberías sacarlos de tu agenda.

LECCIÓN 3:

Pedir ayuda es de madres. Aprender a decir NO gracias, también!

Cuando tienes un bebé te das cuenta que si quieres sobrevivir necesitas aprender a pedir ayuda y a delegar.

Lo mismo pasa cuando emprendes. Si quieres crecer con tu negocio necesitas aliados.

En ambos casos, el reto está en encontrar el apoyo indicado.

Desde que soy madre he recibido miles de consejos de cómo debería ejercer mi rol de mamá (muchas veces sin pedirlo).

Lo mismo, me pasó cuando arranqué con mi negocio. Me llegaron críticas y consejos de personas, que curiosamente nunca habían emprendido.

Y cuando buscas información corres el riesgo de terminar ahogado entre un mar de posibilidades; que en lugar de orientarte te desubican más.

Por eso, es vital buscar ayuda de expertos y al mismo tiempo, aprender a escuchar nuestra intuición. Eso que en alemán llaman “Bauchgefühl”.

Con mi hija estoy aprendiendo a buscar apoyo y a tomar lo que me sirve de acuerdo a lo que me dice mi intuición de mamá.

Lo mismo empecé a hacer con mi negocio. Y déjame decirte que ha sido difícil aprender a decir  que NO y a seleccionar lo que realmente necesito.

Sin embargo, cuando dejas ir lo que no conecta contigo te sientes aliviada. Y así delegar y soltar responsabilidades es mucho más fácil.

Mi recomendación es que a la hora de buscar y recibir ayuda evalúes:

  1. ¿Qué es lo que realmente necesito para resolver el problema que tengo o para alivianar cargas?
  2. Si accedo a esta ayuda que me ofrecen ¿resolveré ese problema o me sentiré más aliviada?
  3. ¿Cuál es el precio que debo pagar por recibir esta ayuda? (No siempre es dinero, puede ser tiempo o un favor a cambio).
  4. ¿Qué dice tu intuición? Siéntela en el estómago. Se siente alivio o más bien presión porque estás forzándote a aceptar algo que no deseas.

Buenas noticias!

Termino este año feliz y aliviada porque después de buscar aquí y allá encontré una Tagesmutter, que cuidará de mi hija a partir del siguiente año.

Para quienes no están familiarizado con el término “Die Tagesmuter” es una persona capacitada para cuidar niños en casa. Es una figura alternativa a las guarderías en Alemania, que ofrece un cuidado más personalizado.

En Alemania encontrar una guardería es toda una odisea. De hecho, se aconseja empezar la búsqueda incluso antes de que el bebé haya nacido (porque los cupos son pocos y se acaban con mucha rapidez).

Pues después de buscar casi todo el año, encontré un lugar donde «Nina», una Tagesmutter que empatizó desde el primer día con mi hija.

Mi intuición de mamá me dice que Emi estará bien con ella, mientras yo retomo las riendas de mi negocio.

Así que el otro año, me empezarás a ver más activa (eso espero).

Ese tiempo que no tendré con mi hija lo dedicaré al 100% a impulsar a emprendedor@s como tú.

Porque si estás leyendo esto, es porque crees en tí y en tu capacidad para ser mamá y emprendedora. La mejor versión que puedas ser!

Y aquí estoy yo para ayudarte en tu camino.

Nos vemos a la vuelta del siguiente año.

Gracias por leer, volver y estar siempre allí.


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6 comentarios en “Mi primer año como mamá y emprendedora. 3 lecciones que aprendí”

  1. Gracias por el post Karina! Me he sentido muy identificada. Ser mamá en el extranjero no es fácil y si además quieres trabajar fuera de casa o emprender, se hace aún más cuesta arriba. Verás que el siguiente año va mucho mejor y podrás desempeñar con más calma las tareas que quieras.
    Un abrazo y Feliz Navidad!

    Responder
    • Gracias Ana. Me anima mucho saber que hay otras mamás como yo.Y sí, esperemos que el próximo año todo fluya con más calma. Un abrazo y felices fiestas!

      Responder
  2. Me encanta leerte de nuevo por aquí y tan animada aún. 🙂 Te deseo lo mejor para este nuevo año, que seguirás creciendo como mamá, y seguro que ahora con algo de tiempo que te de la Tagesmutter, verás que le vas a sacar mucho partido.

    ¡A ver si en 2020 pudiéramos desvirtualizar!

    Un abrazo.

    Responder
    • Taisa. Muchas gracias por estar siempre pendiente y por tu constante apoyo. Y sí que me encantaría conocerte en persona. Seguro que encontraremos la forma. Vamos con toda en el 2020!

      Responder
  3. Es la primera vez que leo una entrada tuya. Me he sentido identificada con muchas de las cosas que mencionas. También soy madre en el extranjero y no es nada fácil. Espero que este 2020 vaya mucho mejor y que puedas desempeñar todo lo que deseas con más calma.

    Responder
    • Muchas gracias por tomarte el tiempo de leer y comentar este post. Como dices no es fácil ser madre en el extranjero. Lo que me he dado cuenta es que cuando compartimos nuestras experiencias encontramos apoyo y nos damos cuenta que no estamos tan solas como pensamos. Un abrazo!

      Responder

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